Más de medio siglo perdida

La mesa herida, la obra más buscada de Frida Kahlo

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Conferencia de la experta Helga Prignitz en Investigaciones Estéticas

Mirtha Hernández, 11 de enero de 2018

La especialista. Fotos: Francisco Cruz.

 

A la vida de Frida Kahlo la envuelven múltiples misterios, y uno de ellos es el destino que tuvo su cuadro La mesa herida; la obra de mayor dimensión (1.20 x 2.45 metros) que produjo y también su pieza más buscada en la actualidad.

Kahlo envió esta pintura a la URSS como “un regalo muestra de amistad”; pero fue calificada por estructuras del gobierno soviético como ejemplo “de un arte formalista burgués decadente”, al igual que las de otros artistas mexicanos como Raúl Anguiano, Luis Arenal, Olga Costa y José Chávez Morado.

Así lo afirmó Helga Prignitz, investigadora del Instituto Iberoamericano de Berlín y considerada la especialista más importante en el ámbito internacional de la vida y obra de Kahlo, y quien dictó la conferencia La Mesa Herida de Frida Kahlo, en el Instituto de Investigaciones Estéticas.

Prignitz compartió los hallazgos que sobre esta pintura, que lleva más de medio siglo perdida, han hecho ella y una colega rusa, al revisar diversos archivos en México, Rusia y Polonia, y que dan vida a su libro: Hidden Frida Kahlo, the lost, destroyed or little known works.

Exposición de surrealismo

La obra fue exhibida por primera vez en 1940, en la Exposición Internacional de Surrealismo, tras la cual obtuvo pocas notas positivas de la prensa, que la calificó “como una pintura de horror pesadillezco”, “una forma de autosuplicio de la artista”.

Frida aparece sentada a la mesa con vestido de tehuana. Las patas de la mesa son pies humanos. Junto a ella están sus sobrinos, así como el Judas de Semana Santa y una imagen relacionada con el suicidio. Frida porta joyas de verdad, entre ellas, un collar con cuentas de jade.

Esta pieza, prosiguió Prignitz, se exhibió sin conocimiento de Kahlo en el MOMA y luego regresó a la Casa Azul.

Después de varios años, fue enviada a la URSS para que formara parte de la colección del Museo de Arte Occidental en Moscú, pero al llegar –junto con otras obras de grabadores mexicanos–, este recinto se encontraba cerrado por considerarse “un invernadero de servilismo a la cultura burguesa decadente”.

Helga Prignitz relató la existencia de diversas cartas entre embajadores mexicanos y soviéticos, así como autoridades de cultura de ambas naciones para concretar la donación de las obras del Museo de Arte Occidental en Moscú, pero que terminaron por enviarse a dos museos distintos.

En 1952, expuso, la embajada de México solicitó que La mesa herida fuera prestada para formar parte de una exposición de bellas artes mexicanas en París, pero se desistió de integrarla porque el transporte era muy caro.

En 1954, después de la muerte de Kahlo, Diego Rivera la solicitó nuevamente para exhibirla en Polonia, el lugar donde se le vio por última vez. En el catálogo de esa muestra se observa a la pintura sin el collar de las cuentas de jade.

“El Museo Pushkin ha negado varias veces tenerla. No sabemos si quiera si fue devuelta de Polonia a Moscú… es un misterio”, añadió Prignitz, quien dijo que la pintura es buscada por destacados historiadores de arte mexicano, entre ellos Raúl Cano Monroy, quien prometió encontrarla durante los siguientes cinco años.

Frida Kahlo pintando La mesa herida, 1941.