Primera orquesta mexicana que toca en ese recinto plenario

La Universidad se escuchó en la ONU con la OJUEM

Concierto de la Juventud por una Paz Sostenible, en Nueva York; 75 músicos, mayoritariamente egresados de la Facultad de Música

Hasta el Auditorio del Trusteeship Council, en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, llegó la ejecución musical de 75 jóvenes, en su mayoría egresados de la Facultad de Música (FaM) de la UNAM, agrupados en la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata (OJUEM), dirigida por Gustavo Rivero Weber, en el Concierto de la Juventud por una Paz Sostenible (Youth for Sustainable Peace), que culminó con un emotivo goya.

El concierto fue presentado por el Programa de Alianza de Civilizaciones de la ONU (UNAOC) y promovido por la Misión Permanente de México ante dicho organismo que preside el embajador Juan Ramón de la Fuente Ramírez. “El mismo De la Fuente comentó que fue la primera vez que una orquesta mexicana tocaba en la  sede de la ONU, y que tanto él como nosotros nos encontrábamos muy contentos de que haya sido una agrupación universitaria de jóvenes la que sentara este precedente; sí es un parteaguas, y estamos muy contentos de haberlo hecho”, manifestó vía telefónica desde Nueva York, Gustavo Rivero Weber, director de la OJUEM.

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El recinto

Las curules, que regularmente ocupan los diplomáticos para la discusión y el acuerdo, fueron utilizados por los músicos como foro y repositorio de instrumentos.

En el inmueble donde se hallan dichos asientos fijos que, alineados en forma de letra U, semejan una herradura, se dieron cita decenas de espectadores, que se entregaron en ovación ante la ejecución de los músicos de la escuela universitaria, ubicada en Coyoacán.

La bandera mexicana de luz iluminó las cortinas del habitáculo, y en las pantallas colocadas se leía el mensaje “México al Consejo de Seguridad 2020-2021”, además de apreciar a detalle la gestualidad y énfasis de Rivero Weber, quien es fundador y director artístico de la misma desde 2015.

“El lugar en el que tocamos no es una sala de conciertos; es un recinto plenario de la ONU, por eso fue un poco difícil la presentación, porque nos tuvimos que acomodar, no podíamos quitar nada, ni mesas ni asientos. Nos acondicionamos de una manera muy distinta a como acostumbramos; sin embargo, resultó que el espacio tenía muy buena acústica y eso ayudó mucho a que los muchachos se escucharan entre ellos, porque estaban muy lejos unos de otros. Entonces tuvieron que tocar con mucha más concentración, eso sirvió para hacer que saliera tan bien como salió”, explicó.

La orquesta, añadió Rivero Weber, está formada por músicos de todas partes de México y seis chicos provenientes de países como Venezuela y Guatemala. Asimismo, agradeció el apoyo recibido de las autoridades universitarias para concretar este proyecto particularmente noble, debido a que el trabajo con los jóvenes es diferente, por entusiasta y gratificante.

“Para nosotros fue algo significativo, un honor haber tocado en el lugar en el que tocamos con el éxito con el que lo hizo la orquesta y haber dejado el nombre de la Universidad en alto”, enfatizó el pianista.

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La música, instrumento de paz

La música, agregó Rivero Weber, es un instrumento muy poderoso para cambiar y abrir sensibilidades para bien. Por ello, continuó, es tan importante tanto esta disciplina como el arte en general y “tomarlo en serio, ya que no es una cuestión de élite ni de adorno, es una cuestión social que a fin de cuentas sugiere que la gente que escucha este género, cambie un poco su mentalidad, su manera de sentir. Todas las orquestas en el orbe ponen su granito de arena para hacer un mundo mejor, creo que los jóvenes tienen mucho que decir y hablar, por ello es que nos invitaron aquí, querían escucharlos y darle un mensaje a las Naciones Unidas”, agregó.

Sobre el repertorio ejecutado en las instalaciones de la ONU, Rivero Weber aclaró que buscaron montar un programa serio con música mexicana. “Tocamos una sinfonía de Dvorák al principio y lo demás fueron canciones mexicanas, y como epílogo el Danzón no. 2, de Arturo Márquez, y el Huapango, de Moncayo para utilizarlo como un encore. El público estuvo dispuesto y contento porque entró en contacto con música de nuestro país”, dijo Gustavo Rivero.

El programa completo fue: Opus 95 en Mi menor, de la Sinfonía No. 9. Desde el nuevo mundo, de Antonín Dvorák; siete piezas de música mexicana: Frenesí, de Alberto Domínguez; Bésame mucho y Dime que sí, de Consuelo Velázquez; Cuando vuelva a tu lado, de Alfonso Esparza; Júrame, de María Grever, y las piezas mencionadas de Márquez y Moncayo.

La Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata es un ensamble artístico de jóvenes músicos mexicanos que han sido seleccionados por su gran talento y musicalidad. Tomó el nombre del compositor y director de orquesta Eduardo Mata (1942-1995), figura relevante de la cultura mexicana, quien impulsó la construcción de la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario. Fundado en 2012, este ensamble sinfónico de la UNAM reúne a jóvenes sobresalientes, son poco más de 70 integrantes con una sólida práctica orquestal, quienes además participan en clases magistrales impartidas por reconocidos solistas, seminarios de música de cámara y talleres seccionales.

Su primer director artístico fue el maestro Jan Latham-Koenig y actualmente es el citado maestro Gustavo Rivero Weber. Además, ha actuado bajo la batuta de directores huéspedes de la talla de Enrique Bátiz, Avi Ostrowsky, Massimo Quarta, Ronald Zollman, Lanfranco Marcelletti, Moshe Atzmon, Bojan Sudjic, Iván López Reynoso y Rodrigo Macías, entre otros.

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