Se trata de la proteína TIF1γ de las células Treg
Identifican “interruptor” molecular que puede controlar la inflamación
Los resultados de esta investigación liderada por Paula Licona Limón, del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, fueron publicados en la revista Nature Immunology

El sistema inmunológico protege nuestro cuerpo de virus, bacterias y otros patógenos que ocasionan inflamación y nos enferman. En este sistema colaboran diversos órganos, entre ellos la médula ósea, el timo, el bazo, los ganglios linfáticos y distintos tipos de células como los glóbulos blancos o leucocitos.
Entre los leucocitos se encuentran los linfocitos, que a su vez se subdividen, unos de los más importantes son los linfocitos T, que ayudan a controlar la respuesta inmune del organismo y a destruir células dañadas.
Hay un tipo específico de linfocitos T cuya función principal es actuar como guardianes del equilibrio inmunológico: los T reguladores o Treg. Esta subpoblación de linfocitos “apaga” la respuesta inmune, es decir, controla a otros linfocitos que atacan al propio organismo (situación que ocurre por ejemplo en enfermedades autoinmunes) y evita que haya una inflamación descontrolada en tejidos y órganos. La identificación de estos linfocitos les mereció el premio Nobel en Medicina 2025 a Mary Brunkow, Shimon Sakaguchi y Fred Ramsdell.
Recientemente, el grupo de investigación, liderado por Paula Licona Limón en el Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM, identificó el “control maestro” de la adaptabilidad en estos linfocitos Treg, cuya función es detener la inflamación ocasionada por una enfermedad.
Mecanismo
El equipo encabezado por Licona Limón identificó una proteína denominada TIF1γ (TIF uno gamma) que aporta la identidad antiinflamatoria a las células Treg cuando éstas se encuentran en ambientes inflamatorios ocasionados por enfermedades. Cuando una célula Treg carece de TIF1γ ocurre una acumulación descontrolada de otra proteína: la beta-catenina, que altera al núcleo celular y “silencia” a FOXP3, gen responsable de regular el desarrollo de los linfocitos Treg y que promueve la expresión de genes asociados a inflamación. Por lo tanto, cuando una célula Treg carece de la proteína TIF1γ pierde su identidad y corre el riesgo de convertirse en distintos tipos de células inflamatorias.
“La inflamación es como el fuego que incendia una casa y las células Treg son el bombero que apaga ese fuego”. Con base en esta analogía, Licona Limón detalló que cuando la proteína TIF1γ está ausente, el bombero encargado de sofocar el fuego olvida su propósito, pierde el control y termina arrojando combustible a las llamas.

El proceso
Para distinguir la función de la proteína TIF1γ, el grupo de Licona Limón la eliminó de los linfocitos Treg en organismos transgénicos. Aunado a lo anterior, “marcaron” estos linfocitos carentes de TIF1γ para rastrear su trayectoria; así se dieron cuenta de que las células que originalmente eran Treg, después de retirarles la proteína TIF1γ, perdían su “identidad” y se convertían en distintas células inflamatorias.
Publicación
Más de una década de investigación culminó con la publicación del artículo “TIF1γ regulates stability of regulatory T cells during inflammation” en Nature Immunology, una de las revistas científicas más prestigiosas. Tanto para el laboratorio de Licona Limón como para el IFC, y la ciencia mexicana en general, representa un hito, ya que es la primera vez que esta revista difunde una investigación liderada por una científica mexicana de la UNAM. Esto fue posible gracias a una red de colaboración interdisciplinaria e internacional de 35 personas investigadoras, demostrando que en nuestro país se generan aportaciones de vanguardia capaces de competir con aquellas de los epicentros científicos del mundo.
Importancia médica del hallazgo
Entender cómo los linfocitos Treg mantienen su identidad es fundamental para el desarrollo de terapias específicas de diversas enfermedades. En un futuro los médicos podrían “apagar” la inflamación en pacientes con enfermedades autoinmunes o en aquellos a quienes han trasplantado un órgano, para prevenir que su cuerpo lo rechace. Por el contrario, en pacientes con cáncer podrían bloquear selectivamente esta función regulatoria para que la respuesta inflamatoria aumente y combata los tumores.
El artículo se encuentra en el siguiente enlace: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42581187/